Historia de Balmaseda

Balmaseda, primera villa de Bizkaia, capital de Las Encartaciones y puerta de Euskadi con Castilla y León, ha sido siempre un lugar de acogida y tránsito para todos los que deseando vivir y mejorar su estatus social, recogieron sus enseres y trasladaron su residencia a esta zona Encartada de la vega del Cadagua o Salcedón.

A pesar de que los primeros restos de huellas de vida humana se daten en la prehistoria, el título de Villa se le fue dotado el 24 de enero de 1199 por don Lope Sánchez de Mena, señor de Bortedo, que le entrega el Fuero de Logroño, siendo la primera villa fundada en el Señorío de Vizcaya. Las razones para la fundación de la Villa fueron fundamentalmente el buen emplazamiento para la construcción de una ciudad fortificada entre las montañas y el río y las favorables rutas comerciales entre Castilla y Vizcaya debido a la existencia de la antigua calzada romana.

Entrada la Edad Media, Balmaseda se convirtió en plaza comercial y en el principal punto aduanero del Reino de Castilla en la zona cantábrica. Parece que fue Juan II quien estableció en Balmaseda lo que se dio en llamar "puerto seco", aduana recaudatoria de los diezmos que producía el tráfico marítimo entre Castilla y los puertos del Cantábrico, Laredo, Castro Urdiales o Bilbao. Balmaseda, Orduña y Vitoria constituían los tres "puertos secos" del área.

Los ingresos a la villa se realizaban por puertas, de las que se sabe por Delmas u otros historiadores, pero sin ningún vestigio de ellas en la actualidad. El testimonio más antiguo de aquella Balmaseda murada es, precisamente, el Puente Viejo con su torrejón, una puerta sobre el propio ándito de la estructura.

En sus cantones se crearon comercios, mesones, industrias artesanales, herrerías, etc., en gremios, así como una importante comunidad judía que prospero hasta su expulsión en el año 1483 (año en el que estableció la Inquisición en Balmaseda).

Los motivos que se fundaron en la elección de Balmaseda como puerto aduanero fueron básicamente demográficos, infraestructurales y económicos. La villa de Balmaseda desde su fundación en el año 1199 era lugar de acogida de población heterogénea, artesana, labradora y comerciante (aljama de judíos poderosa) de toda la zona de Las Encartaciones. Además, el constituirse como centro estratégicamente situado en el fondo de un valle recorrido por un viejo camino que comunica Castilla (las montañas de Burgos) con el Cantábrico (Bilbao).

Balmaseda amurallada

Asimismo, la propia infraestructura del entorno favorecía, el asentamiento aduanero en Balmaseda: un puente de piedra, muy seguro, cruzaba en la villa el cauce del Cadagua.

Todos estos y otros factores debieron aconsejar a los reyes castellanos a establecer y mantener la aduana de Balmaseda durante siglos (hasta 1841).

Posteriormente, al abrirse otra ruta comercial por la Ciudad de Orduña, el comercio por Valmaseda decrece durante el siglo XVIII.

Tres procesos bélicos marcarán la historia de la villa balmasedana. . La Guerra de la Convención que dejará a la villa en bancarrota, la de la Independencia sumirá a la villa en un enorme caos y, finalmente, llegarán las guerras Carlistas que desmoronan su estructura socio - económica.

Con el fin de las guerras, la villa pasa a tener un nuevo tipo de sociedad y de estructuras económicas.

Se rehace la estructura urbana de la villa procediéndose a: arreglo de plazas, demarcación de aceras; se instala una red de alcantarillado y cañerías; comienza la construcción de nuevas casas de vecindad y la reparación de las ya construidas.

A principios del siglo XX, con la llegada de la industrialización y de los ferrocarriles, Balmaseda revive de sus pobreza.

La Compañía del Ferrocarril del Cadagua, que data del año 1888, unirá Zorroza con Balmaseda, con el objeto de facilitar la explotación del mineral en esta zona. En el año, 1889, se da a conocer la "Memoria de La Robla". Será en 1890 cuando se otorga formalidad jurídica a la sociedad conocida como "Compañía de F.C. Hullero de La Robla a Valmaseda". Tiene como objeto, abastecer la siderurgia vasca con las reservas carboníferas de las cuencas hulleras palentino-leonesas. Será en Balmaseda, donde se instalarán los talleres centrales de la línea ferroviaria que iba de Bilbao a La Robla, tal como aparecen los informes y memorias de finales del XIX. Lo que trae consigo la llegada de nuevas gentes, familias trabajadoras que se instalan en la villa.

Antiguo Mercado

Asimismo, destacan en este periodo, dos industrias en la villa. La primera de éstas, Boinas La Encartada, se fundó el 14 de Enero de 1892, por iniciativa de Marcos Arena y Bermejillo, en colaboración con una sociedad inglesa del gremio textil. Convertida hoy en día en museo.

Otra industria destacable fue la fábrica de muebles de Mariano Murga Tamayo, uno de los pioneros de la industria del mueble en la villa. Posteriormente, fue su hijo Fabio Murga Acebal, quién en 1934, fundó una fábrica orientada, en un primer momento, a electrodos de soldadura, hasta que más tarde se dedicó a la fundición de granalla, con la que en la actualidad se da a conocer a nivel internacional, con el nombre Talleres Fabio Murga.

Hoy, la Villa de Balmaseda aún conserva su estructura medieval que la hace singular, su conservación tras el paso de los años y el mimo de sus habitantes han preservado el encanto y placer de recorrer sus calles y callejones.

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