El Txakoli

El vino txakoli siempre tuvo en Balmaseda el título y tratamiento privilegiado de “patrimonio de la villa”, por lo que siempre había gozado de protección oficial. No hay que olvidar que el txakoli se cultiva en la villa desde finales del siglo XV, cuando unos monjes benedictinos procedentes de Francia trajeron consigo cepas de la zona de Burdeos, de la variedad gascón y seña, instalándose en algún cenobio próximo a Balmaseda.

Tan importante llegó a ser que la villa tenía – por privilegio – el monopolio de venta del txakoli desde Villasana de Mena hasta Sámano (cerca de Castro); y se tiene constancia de que el 90% de los balmasedanos cultivaban este caldo. El cabildo de la parroquia contrataba vendimia y a los vendimiadores, guardaba el lugar donde se hacía el mosto y ponía precio a la cosecha.

Tras los azotes de todo tipo de plagas la filoxera terminó con casi todas las cepas clásicas que fueron sustituidas por cepas americanas, mucho más resistentes a las epidemias y de mucho mayor rendimiento aunque de inferior calidad que las primitivas.

Hoy día en Balmaseda se sigue cultivando el txakoli, cada vez en mayor cantidad y con mayor ilusión que antes, siendo actualmente 60 el número de txakolineros. Cualquiera que pasee por la villa y sus alrededores puede ver los parrales que a menudo adornan la huerta de muchos vecinos. Cada uno de ellos hace su propia cosecha. A veces sólo unas decenas de botellas, otras puede que menos. Pero siempre con el orgullo de ser Txakolinero balmasedano.

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